sábado, 14 de agosto de 2010

Vives

Por Pablo Villar, Segundo Año, Ingeniería Comercial Plan Común

“El guerrero se prepara para su batalla, alista su plan, y la manera de conseguirlo, sus armas; están pulidas, su armadura, siente que ya no es necesaria, agilidad, si la necesita, pero no es nada sin cautela, motivación, cada mañana al despertar... y cada noche dado que el sueño le cuesta conciliar.

Sabe que es su batalla y de nadie más, que Dios espera que salga victorioso, pero él siempre duda, y más de alguna vez le han resultado caro esos vitales segundos decisivos antes de dar la estocada, esa que te libera, que le da sentido a tu vida aunque sea por un instante y después de la cual lloras no por debilidad, sino porque has acometido tu fin, generando el incumplimiento del objetivo del otro, dicho paso dado tan solo unas veces le resulta complicado, mas no se rinde... pese a que no sabe lo que le deparará, algo de confianza le ha dado la experiencia y la pericia.

Al amanecer vencerá, lo sabe, y sus temores se verán medrados. A veces siente que dicha batalla no la vive nadie más, sabe que no es cierto, en paralelo ella lo espera, está allí, lo busca, también tiene fe de que llegará aunque no sepa su nombre ni su proceder, sus sueños o su haber, están destinados a buscarse incansablemente porque entienden que en la dificultad de su hallazgo estará su tesoro más preciado, encontrarse, verse, ver si eso que soñaron es cierto, si el reflejo de uno en el otro no es difuso y difícil de apreciar, sino claro y nítido, tanto así que logras distinguirlo a ojos cerrados solo sintiendo esa opresión en el pecho que cala hasta cada nervio de sus extensiones sintiéndose uno solo, más que una vana atracción física, un apego de lo que cada uno lleva dentro del otro. Es por esa razón que creen en la existencia del otro, porque de vez en cuando, lo sienten, mas no saben donde se halla y quisieran abrazarse, saber que no están locos, que el otro pedazo de ellos está en algún sitio y nuevamente la duda cierne, siembra sobre sus acongojadas mentes sus putrefactos resultados, y los hace sufrir porque está escrito, solo apreciarás un regalo cuando sabes lo que costó."

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