¿Y por qué exprimirse tanto las
neuronas pensando? ¿A cuál primitivo instinto masoquista pretendemos abrazar?
El placer es exquisito, el placer es placer.
Cuarenta noches nos estuvo tentando. Nos reveló la mayor de las (des) gracias, la ignorancia es felicidad. Pero se nos olvidó leer la letra chica: una vez nos diésemos cuenta que ignorábamos, íbamos a dejar de ignorar. La pregunta se hizo escasa, la respuesta; profunda.
Cuarenta noches nos estuvo tentando. Nos reveló la mayor de las (des) gracias, la ignorancia es felicidad. Pero se nos olvidó leer la letra chica: una vez nos diésemos cuenta que ignorábamos, íbamos a dejar de ignorar. La pregunta se hizo escasa, la respuesta; profunda.
Renunciar a la Fe es casarse con
el Logos. Y es una esposa bruja, fría, vieja y fea. Como esas guatonas del
Condorito que te esperan con un uslero. Pero la argolla que compraste te salió
demasiado cara. Y si se te ocurre alegar en el Sernac, te van a ver la cara. Según
el INE, más de ochenta y cinco años puede llegar a durar la vida humana.
No queda otra. Te juro que cuando yo era chico estaba embaladísimo con la Fe (que era mucho más bonita, me acordaba la otra vez). Como la vecinita lola que se cambiaba ropa con la cortina corrida. Se sentía inocente, cálida, llena de sentido. Pero ya después, cuando mi cara se llenó de espinillas, noté que la vecina había desaparecido. En el barrio no la vieron, y mis vecinos la desconocieron. Al recuerdo idealizado, los parásitos se lo comieron.
No queda otra. Te juro que cuando yo era chico estaba embaladísimo con la Fe (que era mucho más bonita, me acordaba la otra vez). Como la vecinita lola que se cambiaba ropa con la cortina corrida. Se sentía inocente, cálida, llena de sentido. Pero ya después, cuando mi cara se llenó de espinillas, noté que la vecina había desaparecido. En el barrio no la vieron, y mis vecinos la desconocieron. Al recuerdo idealizado, los parásitos se lo comieron.
Pero esta nueva lógica no nos da
respuestas (la misma lógica en sí no
da respuestas). Allí está, y es maldita. En la pichanga del barrio, es la dueña
de la pelota. En la cátedra de Marketing, es el viejo que te pone la nota. Es
como la Mano Invisible, opera tranquila y le gusta verte sufrir. Los campos
magnéticos, los círculos viciosos, la isla de Lost. Imposible salir.
Vecinita mía, ya dejaste de existir.
por Vicente del Valle
Vecinita mía, ya dejaste de existir.
por Vicente del Valle

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