Desde los tempranos días de la humanidad hemos tenido la necesidad, ya sea subconsciente o expresada por nuestro instinto o mediante el pensamiento de alcanzar el éxito. Éxito en el más amplio de sus sentidos, es decir el triunfo sobre la adversidad de cualquier índole , desde la supervivencia fisiológica hasta realización personal.
Seguramente a muchas personas de nuestra comunidad FEN cuando se le menciona esta palabra la asocian con conceptos como ser “la mejor facultad de economía y negocios” o ”nº1 en el ranking”, esta información la hacen suya y la ordenan junto a su identidad. Entonces nace la duda si puede ser que la formación puramente académica en la vida de una persona sea el pilar principal de su identidad y satisfacción personal y en consecuencia, los demás aspectos de la vida sean meros acompañamientos.
Un profesor de una cátedra libre me comentaba que los que nos diferencia y nos hace progresar en un contexto integral no es de dónde venimos o la formación específica a la que podemos optar, ponía como ejemplo las facultades de economía y negocios de la PUC, la Adolfo ibañez y la de nuestra querida universidad. Él me decía que el pensamiento y materias a la que los alumnos se veían enfrentados en líneas generales era similar, entonces las universidades desarrollaban habilidades de gestión para darles un “sello” y así diferenciarse de los demás. Pero existe un tercer plano que no viene incluido en el arancel ni en el sello universitario que también afecta en los resultados profesionales .Este es el plano “interno –relacional”, aquello que Freud llamo el “yo” y que consiste en como el individuo se hace consiente de su propia realidad y la manera de interacción con el medio.
Este plano nos ayuda a entender porque muchas veces no nos damos cuenta de lo que hacemos o decimos, porque a veces andamos de mal humor sin saber porque y lo proyectamos en los demás creando un ambiente de tensión. Claramente actitudes negativas afectan nuestras relaciones con otras personas y las actividades que estamos realizando, decimos o hacemos cosas que estando confortables no hubiésemos hecho jamás. Frecuentemente conductas de este tipo se explican debido a que no nos estamos comunicando los suficiente con nuestro plano interno y dejamos que los sentidos nos guíen ciegamente, no nos sentimos, no escuchamos nuestra respiración dentro de nosotros… así al no percibirnos íntegramente no podemos sentir a los demás ,así nace la ansiedad ,el odio, la frustración, la incertidumbre y los problemas de comunicación, obstáculos que nosotros mismos ponemos en el camino al éxito.
Si se pudiera comprar éxito seguramente muchas personas decidirían suprimir los obstáculos y problemas a los que se ven enfrentados y así se endeudarían para invertir en el bien éxito , otros en cambio lo ahorrarían para consumirlo en el futuro, pero lamentablemente para ellos no existe tal mercado y su adquisición se rige mediante leyes muy distintas a la oferta y la demanda.
La única manera de acercarnos a la raíz de lo que deseamos reside en cuanto logramos abstraernos del tiempo, las emociones que estallan a cada segundo sin dirección y nos libramos de la indiferencia, nos sacamos la máscara que nos esconde y respiramos…..es en ese momento cuando nos liberamos de todas las cargas y tensiones nos podemos dar un tiempo para llamar al yo interno y decirle que lo quieres….alinear la mente, el alma y el cuerpo. De esta manera podemos percibir como sienten los que se relacionan con nosotros , creando una atmósfera de cooperación y una atmósfera de bienestar que nos permite construir en roca sólida en un contexto colectivo.
De esta manera nace el éxito, hijo del triunfo sobre la adversidad que surge de la convicción y la voluntad de querer ser mejores no para superar a otros sino para crecer y ayudar a crecer. El verdadero líder no nace de la autoridad depositada o de su riqueza material sino de la capacidad para escuchar , aprender y luego transmitir un propósito por el cual trabajar y así conseguir una mejora en el bienestar colectivo.
3 comentarios:
No tiene que ver con la columna, sino con la encuesta sobre quién será nuestro nuevo decano.
Franco Parisi no puede ser candidato porque no es profesor titular, dado lo cual no tiene sentido considerarlo en la encuesta.
Saludos
Si eso es verdad, es correcto tu comentario. Estamos viendo si cambiamos eso o si cancelamos esa encuesta. Gracias por el comentario
Pues ahora sí vale la pena considerarlo. Ya es titular.
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