Por Maricela Plaza, Quinto año, Ingeniería en Información y Control de Gestión
Ser universitario conlleva una serie de beneficios: entradas al cine y a la disco más baratas, vales de almuerzo al portador para cambiar en casi cualquier sitio y por cualquier producto (incluyendo cigarros y bebestibles, si se encuentra un lugar rancio por ahí.)
Tenemos horarios flexibles, no hay portero verificando la hora de entrada, nadie nos pide justificativo por inasistencia y el director jamás nos llama el apoderado por tener el libro con unas cuantas anotaciones negativas.
Pero no todo puede ser tan bueno. Como todo en la vida debe estar en equilibrio, tenemos una serie de barreras que superar. Y para cada tipo de universitario sus barreras son distintas:
Encontramos al típico santiaguino que vive bajo plaza Italia que se siente más que orgulloso de ser universitario, pero que anda con las “lucas” justas en el bolsillo, carreteando en el “Bella” o en cuanto carrete hay en la U, tomando Becker y hasta Báltica. Trata de volverse ayudante para conseguir un “cuantioso” vale vista a fin de semestre y para ir formando redes de trabajo.
Tenemos el otro extremo de la moneda: El cuico que vive bien lejos del centro, pero eso no importa porque viaja en auto a la U o en última instancia en metro, pero en micro ¡jamás!
Su objetivo de vida es terminar pronto la U para comenzar el magíster en Chile o en el extranjero. No les importa ser estudiante promedio, pues no buscan llamar la atención de los “profes” para que les establezcan redes sociales. Eso a ellos les sobra.
En la U los conoces única y exclusivamente porque el “profe” te obligó a formar un grupo de trabajo con él, de otra forma, ni siquiera sabrías su nombre.
Este tipo de universitario prefiere los asados en casa y los días de piscina, con su Heineken, su Bacardi o su Absolut y con sus amigos de siempre. La barrera para ellos: la U les consume tanto tiempo que no pueden disfrutar de una tarde de gimnasio relajado o practicar su hobby tan a menudo como antes.
Y por último encontramos al provinciano que llega a la capital para conocer un mundo nuevo. Este tipo de universitario, aquí aprendió a usar el pase bip y a hacer de la tarjeta de débito/crédito su más fiel amiga.
Este provinciano si tiene suerte y las “lucas” lo acompañan, podrá arrendar un depto. para vivir sólo. Si los recursos son más reducidos tendrá que recurrir al arriendo de una pieza por ahí, o al arriendo compartido con algunos amigos. Si definitivamente se caracteriza por no andar con “ni uno” en los bolsillos, tendrá que conformarse con vivir de allegado en la casa de la tía o con el hermano que tiene como 15 más que él.
La barrera de este tipo de universitario, es que el pololo se fue a estudiar a otra ciudad, y como resultado, antes que termine la carrera, ese pololeo ya habrá sido historia.
Frase típica de este tipo de universitario: “Papá, tengo que pagar el arriendo. Deposítame”.
Y pues bien, ¿Quién dijo que la vida del universitario era fácil?
1 comentario:
ciertooo jaja con la diferencia que acá en Paraguay no hay la ventaja de pagar más barato por ser universitario, al contrario. "este tiene por eso estudia" dicen jaja
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