jueves, 18 de abril de 2013

Educación ¿Problema de cima o sima?

No es excepcional que todos tengamos la mirada fija en lo sucedido con el ex ministro Beyer y el caso de la Universidad del Mar. Que todos culpemos y englobemos a la falta de calidad en la educación a ciertos casos. No nos preguntamos lo realmente importante. Nos apoyamos en aquellos casos específicos y superficiales. La Universidad del Mar. Esta, no fue ni será la única en incurrir en malas prácticas. Malas prácticas que son producto de una visión perturbada de toda una generación. Por eso mismo los insto a preguntarse, ¿Qué está realmente mal?.


Con el paso de los días podemos apreciar que no sólo existe un problema en incurrir en prácticas que son ilegales y socialmente rechazadas, sino que, existe un problema conceptual acerca de que es lo correcto y que no. En la actualidad, la comunidad no posee información ni conoce los límites de lo que puede o no hacer. Esto en parte es producto de una mala base y una visión perturbada que ha adquirido toda una generación. No en un sentido netamente formativo hacia lo que es correcto y lo que no, sino más bien acerca de cuál es el grado de interés y compromiso con ciertos asuntos que son de interés general y que determinan el desarrollo y desenvolvimiento de los integrantes de la comunidad.

Somos el producto de una generación que ha tenido gran participación en ciertos aspectos sociales, como la libertad de expresión, pero que no ha reclamado el derecho básico hacia ciertos aspectos, como en este caso lo es la educación como un derecho fundamental de las personas.

Genera ruido e impacto social. Analizamos cada caso de corrupción o de alguna práctica que no nos parece apropiada, pero nos olvidamos del problema fundamental; la educación. No en un nivel medio o superior, sino que la educación como un proceso formativo de las personas desde el inicio de su uso de razón. Podemos referirnos a una famosa frase de Pitágoras: “Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Este es el caso real a analizar. Este es el verdadero motivo a estimular.
Por Marco Cornejo

viernes, 12 de abril de 2013

Holismo: El dinero como medio de transmisión. La participación "inevitable"


Ofrezco muy brevemente cómo comprendo la visión holística, pues puede que esté equivocado, y es fundamental sea corregido para la siguiente unidad que tiene que ver con el medio ambiente.

La naturaleza es parte del cosmos -orden-, la naturaleza es cosmos, todo se sume a la naturaleza menos el hombre por su libre albedrío. Llamativo es el cosmos, presente en todo, suponiendo como al átomo como base de todo, y un electrón que gira en un átomo de Hidrógeno a una velocidad de 300mil km/s, sin nunca detenerse, sin ningún electrón que haya cambiado alguna vez su velocidad. Es sorprendente, ahora, ¿cómo lo hacen los átomos de 20 electrones, de 92 de 108, etc. Para que no choquen a tamaña velocidad? Claramente algo ordena todo, de ahí la palabra Cosmos, si lo expandemos, la Tierra hace lo mismo constantemente en torno al Sol, la Tierra no se plantea -como el “humano”-: “mejor hoy giraré hacia la izquierda”, “hoy iré a una fiesta de Tierras”, “hoy quiero descansar”, es constante y sujeta al Cosmos, tal vez muy en lo personal, considero que la Naturaleza es la tremenda señal.
Podemos ver un simple ejemplo, la carne, aclaro que no soy vegano y esto es un planteamiento netamente objetivo, para demostrar las interconexiones sistémicas:
- Matar un animal es una mala acción, poco ética.
- Comer carne hace mal para la salud, sólo se come por gusto, costumbre y paradigma.
- Produce una halitosis horrible.
- Hacer el daño nos vuelve seres enajenados, pero no sólo para con el animal sino que incluso para con nuestro entorno y el prójimo.
- Comer carne baja la vibración espiritual, muchas culturas lo indican, muchas sectas y órdenes también -recuerdo que es algo netamente objetivo y científico.
- Nuestro intestino es frugívoro, NATURALMENTE. Nuestro ADN y el del primate difieren en 2%, no somos evolución de leones o tigres.
- El animal es feliz viviendo en la Naturaleza, no ENCERRADO. Otra actitud poco ética.
- Comer carne nos provocará enfermedades degenerativas, enfermedades mentales, mala respiración, etc.
- Todo lo anterior genera un mal estado de humanidad. (No es la carne, tal vez extendámoslo a la alimentación, y ahí uno pueda entender que es uno de los factores de por qué el mundo está como está, recuerdo que al automóvil no le echamos agua donde va gasolina, pero a nosotros lo que venga)
Extendámoslo más aún.
- En el globo hay más de 1500 millones de vacas sólo para matarlas o explotarlas, por negocio y progreso, sus pedos de gas metano contaminan más que el CO2 mismo. Amén que la huella de agua de un kilo de bistec es de 5000L, lo único que falta es que culpemos a las vacas del problema climático.

Qué nos dice esto, bastante simple, el problema viene de raíz y las cosas son o no son. No se puede ser medio capitalista medio permacultor. Utilizar un billete para realizar una transacción personal, parece no hacer daño, pero esa persona después compre cigarrillos, o la use para prostitución infantil, y si no esa persona a la que le llegue, y así. De alguna manera -y muy personalmente- el dinero es un medio de transmisión de la contaminación. No hay billetes diferentes para ecologistas y otros para capitalistas. Vamos todos en la misma nave.

jueves, 28 de marzo de 2013

#Fast-philosophy


Casi como alergia me llegan todos los productos “express”, prefiriendo siempre los temas largos musicales del jazz y rock/metal progresivo, la comida de plato, las películas intrincadas, las conversaciones largas, los libros que, aunque de “wáter”, sean los libros y no su resumen.
Por lo que escuchar y repetir citas me deja cierta irritación mental, sobre la “filosofía express”.


Cada mañana para ir a Pío Nono me despierto con la radio favorita de mi mamá: Imagina 88.1 “lo mejor de tu vida”. Lo que me llama poderosamente la atención son las citas de personajes famosos que emiten, que van desde "Si mis hijos se parecieran a Madonna, les mataría" - Whitney Houston hasta “He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido” – Leonardo da Vinci.

Citas que me llegan como  otro comercial de Movistar que dice “No se necesita ser filósofo para decir lo que piensas” aludiendo al tuit de 140 caracteres y sus primos, los estados del feisbuc, los muros de acción poética, todos parte del pensamiento efímero, listo para ser abierto, consumido y defecado hacia donde vaya todo lo que no está en la conciencia, quizá un gran basurero de información irrelevante; como los grandes basurales de Río de Janeiro, o las cosas que nunca vamos a ocupar dentro de nuestro closet/cuartucho.

Tal como no vemos la información nutricional (como regla general, con felices excepciones) al momento de ingerir nuestro alimento, no comprobamos fuentes de la información que nos llega, no nos acordamos del sabor del Kit Kat ni del Pic nic, por lo que otro chocolate con otra etiqueta nos parece nuevo, pero es el mismo que fue descontinuado hace un par de años. Muchas de las frases célebres y amadas por las Annoying Facebook Girl de Bob Marley no las dijo nunca. Solo es necesario poner una foto detrás, un texto arjonisticamente poético y voile. 

Teorías frescas sobre la vida, emitidas por Sordo o Simonetti, y compradas como best seller, siendo los libros de autoayuda los más vendidos en Chile entre los años 2009 y 2013 (por favor busque la fuente ud.) son un triste manual del manual para niños de complejas conclusiones filosofo-morales y religiosas, desconocidas u olvidadas. El engrudo de las cafeterías High School, hecho de mezclas de sobras de comida de verdad. 

¿Te acuerdas de la primera noticia de la edición central de hace dos días atrás? ¿Te acuerdas del primer post que viste en HD o Porlaputa? ¿Te acuerdas de algún estado de Facebook que te marcara en verdad algo relevante en la vida? ¿Te acuerdas de la frase de Whitney Houston del segundo párrafo?

Me podría alargar indefinidamente con más y más opiniones personales; sobre el neoliberalismo, el inglés, el consecuencialismo, los medios de comunicación masivos (and so on, and so on…) pero prefiero terminar con una de las más clichés y suicidas de las frases “Con frases hechas no llegamos a ninguna parte” - Bernardo O’higgins.

Kingdom of Loss - Pain of Salvation
(ponderé que estuviera en español la letra, sobre los pixeles y las imagenes movie maker)



por Tomás Varela

sábado, 23 de marzo de 2013

Invisible La Mano



¿Y por qué exprimirse tanto las neuronas pensando? ¿A cuál primitivo instinto masoquista pretendemos abrazar? El placer es exquisito, el placer es placer.

Cuarenta noches nos estuvo tentando. Nos reveló la mayor de las (des) gracias, la ignorancia es felicidad. Pero se nos olvidó leer la letra chica: una vez nos diésemos cuenta que ignorábamos, íbamos a dejar de ignorar. La pregunta se hizo escasa, la respuesta; profunda.

Renunciar a la Fe es casarse con el Logos. Y es una esposa bruja, fría, vieja y fea. Como esas guatonas del Condorito que te esperan con un uslero. Pero la argolla que compraste te salió demasiado cara. Y si se te ocurre alegar en el Sernac, te van a ver la cara. Según el INE, más de ochenta y cinco años puede llegar a durar la vida humana.

No queda otra. Te juro que cuando yo era chico estaba embaladísimo con la Fe (que era mucho más bonita, me acordaba la otra vez). Como la vecinita lola que se cambiaba ropa con la cortina corrida. Se sentía inocente, cálida, llena de sentido. Pero ya después, cuando mi cara se llenó de espinillas, noté que la vecina había desaparecido. En el barrio no la vieron, y mis vecinos la desconocieron. Al recuerdo idealizado, los parásitos se lo comieron.

Pero esta nueva lógica no nos da respuestas (la misma lógica en sí no da respuestas). Allí está, y es maldita. En la pichanga del barrio, es la dueña de la pelota. En la cátedra de Marketing, es el viejo que te pone la nota. Es como la Mano Invisible, opera tranquila y le gusta verte sufrir. Los campos magnéticos, los círculos viciosos, la isla de Lost. Imposible salir. 

Vecinita mía, ya dejaste de existir.







por Vicente del Valle